LA MAGIA DE UN COMIC MARVEL

20 Octubre, 2005




Abrir un cómic Marvel y adentrarse en su lectura equivale a dejarse atrapar por todo un mundo de ficción que te envuelve sin apenas darte cuenta: héroes, mutantes, dioses, androides, alienígenas… todos ellos interactuando entre sí con alto grado de coherencia. Un mundo de ficción que te seduce y fascina, con lugares como la Dimensión Oscura, el refugio de los Inhumanos, Atlantis, Genosha… y objetos como el Ojo de Agamoto, Mjlonir, el Adamantium, Cerebro… Y es que una vez que uno se adentra en el Universo Marvel ya no sale, hasta el punto de que como en uno de aquellos viejos episodios de The Twilight Zone empiezan a desdibujarse los límites entre el sujeto y el objeto: ¿es el lector quien atesora esos cómics o son éstos quienes han entrado en su vida y le van privando de espacio?

Bromas aparte, la captura que los Cómics Marvel han ejercido sobre mi ha sido brutal, y como los cantos de las Sirenas atraían a Ulises, este universo de papel me atrae a mi. Espero no olvidar que las Sirenas, tras su bello y seductor canto, esperaban con una boca abierta llena de dientes, listas para devorar a sus víctimas. Lo más parecido que he sufrido ha sido el desplome de una estantería sobre mi persona, por el peso del papel acumulado, aunque afortunadamente eludí los colmillos.

Creo que la magia de Marvel reside no sólo en su cohesión sino también, y sobretodo, en su capacidad de sorprender al lector, hecho que en mí, últimamente se está perdiendo. Tomemos por ejemplo la Línea Biblioteca Marvel: aunque muchos de estos cómics los estoy leyendo por primera vez, ya sé lo que ocurre en ellos: sé que Mantis va a ser elegida la Madonna Celestial, que Dr. Extraño acaba con la población vampírica, que Scott y Jean acabarán juntos, como Happy y Pepper, que Thor abandonará a Jane Foster, que Glenn y Betty no tienen futuro… Son fragmentos de la historia de Marvel que conozco por artículos, referencias… y que por lo tanto su lectura no puede sorprenderme; aún así soy capaz de disfrutar enormemente con la lectura de estos números, viendo cómo se concretó todo aquello que en teoría ya sé.

Si pasamos al material actual tenemos tres cuartos de lo mismo: la cantidad de irresistibles spoilers que pueblan las páginas webs es descomunal, así que ya sé quien es el traidor en Vengadores Desuníos, quiénes mueren, qué grupo se forma a continuación… y aún sabiéndolo ardo en deseos de verlo, es increíble. Esto me lleva a pensar que quizás la magia de Marvel no resida, al menos no únicamente, en el factor sorpresa, es evidente que, por lo menos para mi, tiene que haber algo más, y tampoco creo que pueda ser el aspecto de cohesión nombrado anteriormente (y menos desde que la continuidad la han convertido en un lastre, ¡con la de juego que da!).

Hubo un momento, sin embargo, en que no era tan asiduo de foros, chats y demás, y viví uno de esos momentos Marvel inolvidables, podía intuir que iba a ocurrir, me lo olía, pero no lo acababa de creer, pensaba que no lo haría, pero lo hizo: Roy Thomas mató a Burlona. Bobby Morse, ex-agente de Shield y ahora Vengadora, había vuelto al grupo tras un serio percance (en realidad dos, uno a manos de Engleheart y otro con Byrne). Era uno de esos miembros secundarios que de tanto en tanto te gusta ver, y su regreso me satisfizo; además Thomas empezó a reparar su matrimonio con Ojo de Halcón, y cuando por fin la reconciliación ya era inminente, el golpe de gracia: huyendo el reino de Mefisto muere, alcanzada por la espalda por una llamarada infernal y gritando el nombre de Clint. Para mi Roy Thomas hizo un magnífico trabajo.

SPECTOR


Vengadores (primera parte)

19 Octubre, 2005
Bueno, ya que está acabando la colección de los Vengadores, me gustaría hacer una reseña de los cambios importantes en la colección.

Principios de los 60. La mejor época de Marvel. Empiezan a crearse super héroes como los 4 Fantásticos, Spiderman, Hulk, Doctor Extraño, Thor, etc. La Era Marvel ha empezado. Y con ella, las ideas del genio Stan Lee. Una de sus mejores ideas fue reunir a todos los super héroes solitarios en un grupo: Los Vengadores. Steve Ditko dibujaba Spiderman y el Doctor Extraño, y se opuso a que sus personajes formasen parte de un grupo de super héroes. De forma que Stan Lee juntó a Thor, Hulk, Iron Man, el Hombre Hormiga y la Avispa y con ellos formó los Vengadores. El grupo arrancó bien, con invitados como los 4 Fantásticos o Rick Jones. En el tercer número Namor y Hulk se unían contra los Vengadores. Hulk huía y dejaba sólo a Namor. Ya en el número 4, el príncipe atlante se encontraba una sorpresa en el hielo… ¡El Capitán América!

Stan Lee no podía imaginar un universo de super héroes sin el Capitán América, que empezó a formar parte del grupo. En los siguientes números había cada vez más personajes invitados, pues Marvel crecía y los crossovers vendían. En el número 16, Iron Man, la Avispa, el Hombre Hormiga y Thor se marchaban del grupo, dejando al Capitán América con nuevos miembros: Ojo de Halcón, la Bruja Escarlata y Mercurio. Esos tres miembros habían sido anteriormente supervillanos. No sé lo que pretendía Stan Lee con esa jugarreta, pero a mí me encantó.

Esos números fueron impresionantes, con Stan Lee derrochando imaginación. Enemigos como el Hombre Radioactivo, Attuma, Zemo o el Caballero Negro se enfrentaban a los Vengadores. Jack Kirby hacía unos dibujos impresionantes, que quizás no fueran realistas, pero admitidlo, eran impresionantes. Los Vengadores era una colección fresca y entretenida. Los Héroes más Poderosos de la Tierra no eran titanes indestructibles sin personalidad, sino seres huamnos vulnerabales y con defectos (aún recuerdo aquella vez que casi mueren los Vengadores porque Ojo de Halcón no se acordaba de qué botón tenía que apretar). En aquellos tiempos Stan Lee era el único guionista y había una coherencia increíble entre un número y otro, a pesar de que en muchos casos aparecía un invitado.